miércoles, agosto 24, 2005

una historia triste.

Hoy, como siempre, me levantare
No me voy a maquillar
Y Me voy a poner ese vestido azul que tanto te gusta.

Iré al mismo café de siempre,
Me sentare en aquella mesa
Junto a la ventana,
Tomare una taza de café expreso
Y leeré el siguiente capitulo de mi libro
Mientras te espero.

Pasara una hora,
Pasaran 3 horas
Y te seguiré esperando.

Es hora de que cierren el lugar
Y es hora de que yo regrese a casa
Mientras en mi mente me preguntare
Que fue lo que te impidió llegar a nuestra cita.

Pagare la cuenta,
Me retirare con aire de desilusión
Y Caminare despacio,
Hay algo dentro de mi
Que dice que me veras partir,
Entonces, gritaras mi nombre,
Yo volteare a ver quien me llama,
Iras corriendo para alcanzarme,
Me dirás que lo sientes,
Me darás un margaritón
Por que sabes que son mis favoritas
Y sabes que son esos detalles los que me matan
Y despues, de ahí nos iremos juntos
A un lugar para estar solos.

Sin embargo, nunca llegaste,
Salí del café ya muy tarde,
Me fui caminando lentamente
Con la esperanza
De que llegaras a alcanzarme,
Desde lo lejos
Escuche mi nombre
Y con la gran ilusión de que eras tu, mire,
No lo eras
Y comenzó a llover.

Mañana, tampoco me maquillare
Me pondré otro vestido,
Iré al mismo café
Y me sentare en la misma mesa a seguir leyendo mi libro
Mientras te espero.

Ese día tu llegaste antes que yo
Y estabas sentado en nuestra mesa,
Pero no era yo la que estaba contigo,
Te mire,
Se que tu aun no sabias que ya había llegado,
Las lagrimas salieron de mis ojos,
Yo salí corriendo,
Sin dejar huella de que estuve ahí,
Y mientras camino a casa
Comienza a llover
Y mi vestido nuevo,
El que hice solo para que me vieras,
Se destiñe como mis sueños.

Y ahora, solo pienso:
Estoy segura que no sabes que me gustan los margaritones.