miércoles, agosto 24, 2005

dulces sueños y bella realidad.

Llego cansada a mi habitación,
Me aviento a mi cama,
Dirijo la vista a la ventana
Y cierro mis ojos.

El cielo sigue gris,
Los duraznos del árbol de la abuela aun son verdes,
Mi estomago brinca con cada trueno que retumba en el cielo
Y aun, no consigo un consuelo.

Hay un silencio perpetuo en mi lecho,
Un sentimiento misántropo invade mi ser,
Escucho una canción
Y esta perfora mis pensamientos.

Cierro los ojos del alma
Y visito grandes lugares
En busca de aventuras,
Para olvidar mis penas
Y deshacerme del dolor.

Viajo hasta París de los años 20’s,
Me juego la vida con los gángsters del Chicago de los años 30’s,
O tan solo viajo a la India para dejar una ofrenda a Krishna.

Cierro los ojos,
Sueño,
Me pierdo con la dulzura de una ilusión,
Y sonrío.

Me miro al espejo,
Las lagrimas recorren las mejillas,
Y la tristeza se apodera de mi,
Por mucho que sueñe no puedo alejarme de la realidad.

En tan poco tiempo
Me usaron,
Me humillaron,
Me desecharon
Y aun me encuentro de pie.

No te dejes engañar,
Me veo bien,
Soy fuerte,
Pero mi alma se desgarra cada minuto.

He olvidado el sabor de tus labios,
Ya no recuerdo las caricias de tus manos
Ni las palabras al odio que hacían perderme en el éxtasis,
Ya se borro todo.

En mi mente sigue tu silueta,
Como los otros sueños que he olvidado,
Cierro los ojos y regreso a mis miles de fantasías sin fin,
Ya no importa nada,
Solo espero que tu aun no me hayas olvidado.